Desde el principio de los tiempos, el hombre ha sido el único animal capaz de evolucionar y diferenciarse de los demás animales debido a su increíble inteligencia, a su capacidad para desarrollar un lenguaje y comunicarse a través del mismo y, desde ese preciso instante, Dios –o quien quiera que haya, si hay alguien- le dijo “Te otorgo el infinito don de la sabiduría y del lenguaje” pero, el gilipollas del hombre, no leyó la letra pequeña, es más, agarró el folleto de las instrucciones de tan preciado don (todo, todo tiene un libreto de instrucciones, sólo hay que saber encontrarlo e interpretarlo), se limpió el culo con ellas después de plantar el pino más espectacular de su vida y se quedó más ancho que largo.
Fue así como el hombre fue dotado con la increíble capacidad de boca-chancla. Seguro que más de dos o tres de vosotros/as lo habréis sufrido en vuestras propias carnes porque, amigos y amigas, es hereditario y altamente contagioso. Si a esto le sumamos el maravilloso conflicto razón-deseo, un pulso que nos venimos echando desde tiempos inmemoriales, la jodemos doblemente.
Y así estoy yo hoy. Jodido por un karma que ni me corresponde ni me he ganado pero, si mezclamos en la batidora de mi vida los siguientes ingredientes:
- Conflicto razón-deseo.
- Boca-chancla hereditario.
- Un pene: soy un hombre y este utensilio, que yo no pedí a nadie, me da más problemas que alegrías.
- Un corazón inversamente proporcional a mi capacidad de pasar página y mirar sólo por mi persona. Vamos, un corazón enorme.
- Una conciencia.
- Un saco XXL de defectos, como humano que soy.
- Un iPhone. (Es que mola decir que tienes iPhone)
Resultado: un jodido caso con sus más y sus menos pero que, ciertamente, hoy está más liado que la alpargata de un romano.
Qué bien viene exteriorizar mierda se queda uno de pé eme.
Por cierto, no he aparecido por aquí en un tiempo porque no tengo internet en casa y me tengo que buscar la vida… mi señora, la hipoteca, no me deja tener demasiados extras últimamente y es tener internet en casa o comer y, bueno, soy un pervertido de la comida.
¡¡Besos!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario