Ayer me quitaron una muela. No tiene gran cosa. Al menos para muchos/as de vosotros sonará un tanto ñoño, pero bueno. Fue la primera muela que me han quitado y, la verdad, lo pasé como el culo. ¿Para qué mentir?.
La puta muela de los cojones estaba atornillada a mi mandíbula por un perno colado, lo que viene a ser un tornillo corriente y moliente, así que os podéis hacer una idea de lo desagradable, escatológica y dolorosa de la experiencia.
¿No es genial tan sólo estar preocupado por saber a qué hora me toca tomarme el nolotil y no estar rallado por nada más? Esto es vida.
La única pega que tiene tanto rollo con la muela es que tuve un foco de infección y se me pasó a la garganta así que me quedé sin voz y tuve que medicarme para poder bajar la infección y recuperar la voz con lo cual no sé si podré grabar este fin de semana. Las vacaciones ya han terminado para todos y yo no iba a ser menos. Sigo a tope con Jake y mi proyecto en solitario y -parece que- ya va tomando forma, no hay prisas. Este fin de semana quería planear la siguiente canción: “Nunca” que, si todo sale bien, tendrá una versión del disco, otra con una colaboración y una tercera, acústica. Estoy muy contento. Cada canción está quedando de su padre y de su madre pero es por eso, precisamente, que estoy ilusionado.
Ah, ya han inaugurado mi nuevo gym y llevo entrenados dos días allí, es genial. Creo que ya me he enamorado cuatro veces por los pasillos, es broma. El primer día hice una clase de spinning (más bien cutre, ni sudé ni nada…) y el segundo, funky y “pecho”. Así que hoy toca brazo y correr una hora. Que tengo que sacar tipete para las fotos que me tendré que hacer en breve. ¿No es genial? Estoy ilusionadete, la verdad.
Lo dicho, saludetes.
Mega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario