Seguramente alguien que apenas me conozca dirá “Y este tío ¿qué hace contando este tipo de cosas aquí?” y tiene toda la razón así que, si ese tío está leyendo esto que cierre esta web ahora mismo y se centre en cualquier otra cosa.
Soy persona, como todo el mundo, y todo lo que se muestra y se ve es fruto, ni más ni menos, de la REALIDAD. Con lo cual, si las cosas van bien, lo cuento. Si van mal, también. Tengo una lista de canciones tristes (de otros y mías) que me han acompañado a lo largo de los años, edulcorando tragos amargos y animando momentos buenos.
El miércoles pasado fue una fecha especial. Y digo que fue especial porque, como buen futuro ex claustrofóbico que soy, decidí seguir agarrando el toro por los cuernos y meterme en el metro. Nota, no entro en metro desde 2002 así que echad cuentas. No tenía que ir a ningún sitio así que me dediqué a deambular de un lado para el otro de la estación y salir. Os parecerá una tontería pero yo sigo hiper ventilando cada vez que lo recuerdo. El caso es que, al rato, no me costó tanto estar dentro y he decidido que mi siguiente paso será entrar en el vagón y hacer una parada, o dos… o mil. Ahora me suena ridículo pero cuando la vida te da un palo y te deja una secuela personal, es algo muy duro de superar y yo estoy en ello. Oiga. No puedo esperar a poder hacer vida normal, poder montar en avión, en metro, en todo lo que sea y sin limitación pero, tras años de terapias, psicólogos, grupos de ayuda, libros de auto-ídem… uno descubre que es uno mismo quien ha de mover el culo. Y en ello estoy.
También hay malas noticias: mi doctora me ha dicho que tengo la garganta hecha de ‘papel higiénico’. Lo que quiere decir que si me meto mucha caña a cantar, duermo mal, trasnocho, bebo poco, fumase o qué sé yo… me quedaré afónico y faringítico muy fácilmente. Bueno, la doctora dijo “faringitis crónica”. Entenderéis que, siendo cantante, es un palo. Así que he decidido tomármelo como un reto más, intentar recuperarme y cuando pueda cantar, bien, cuando no, no cantaré. La vida con calma, que ya me toca y, desde luego, no pienso meterme más presión. Siempre y cuando pueda ir sacando temas, discos y pueda compartirlos con vosotros/as, me será suficiente, aunque no pueda dar todos los conciertos que me gustaría… pero bueno. Ahora mismo estoy tranquilo pese a que, cuando me dieron la noticia, lloré como un niño pequeño.
Personalmente no estoy pasando una racha muy buena que digamos. De hecho ahora estoy inmerso en el trabajo y en mi familia por motivos que, evidentemente, no voy a contar, y menos en un blog. Así que siento si me notáis un tanto ausente porque, entre los trabajos, mi familia y dormir… no tengo tiempo ni fuerzas para más. Ahora mismo me estoy mordiendo la lengua de la cantidad de cosas que diría, pero no es momento ni lugar. Estoy 'txikitxué' que se dice en euskera.
Estoy deseando que salga mi disco y poder darme una alegría aunque luego pueda pasar sin pena ni gloria por el panorama musical. Algo que ya no depende de mí. Si vendiese cinco millones de copias me haría la misma ilusión porque lo he grabado con todas mis ganas y considero que es un muy buen trabajo. Personal, maduro y más acorde con lo que siempre quise hacer. Espero que, cuando lo tengáis, me comentéis qué os parece.
Una de cal y otra de arena que se dice, ¿no?
Me voy a la cama que ya me duele la cara de pena de tanto arrastrarla de un lado para otro. Disculpen las molestias.
Y como diría Pink “I´m not dead, just changing…”
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