Se supone que, cuando cantas, has de intentar dar una imagen ‘guay’ de tu persona y que todo el mundo diga ‘jo, ¡qué guay es!, quiero ser como él’ y que, por esa misma motivación de imitación, te sigan. Yo paso. Cuanto más 'guay' intenté ser, más pena y vergüenza ajena sentía años después. Desde que soy YO, con mis más y mis menos, me siento mejor y me caigo 'guay'.
Se supone que todos los que cantamos lo tenemos muy fácil pues estamos sobrados de dinero y tenemos cientos de amigos que nos invitan a (amigos*excusas para quedar = número de) fiestas a las que asistimos para que nos recuerden lo guapos que somos, lo bien que cantamos y lo estupendamente que nos trata la vida. Aunque, lo cierto, es que casi ninguno son amigos de verdad y muchos tenemos que alternar trabajo(s) con música para arrancar, porque las ideas no te dan de comer a corto plazo y porque luego, a la hora de la verdad, ni Dios bendito se compra el disco. Así que, al menos, estate contento con lo que has hecho porque es muy probable que te lo comas con patatas. Que, al menos a ti, te sepa bien.
Se supone que, por cantar y ser creativo, tienes que estar cuadrado, tener un cuerpazo, una sonrisa de un millón de euros y los dientes más blancos que cuatro juegos de piezas de dominó. Yo pasé por mi etapa de vigoréxico y mira, pasé de largo; No recuerdo una etapa más triste, gris e insulsa de mi vida como esa. Sí, saqué tipín, pero ¿y lo amargado que vivía? Quita, quita, donde esté un buen chuletón (de cuando en cuando) que se quiten todos los brotes de soja del mundo.
Nunca puedes tener un mal día si no es como excusa para componer una balada de esas que, o bien, venden trece millones de copias o no van a ningún sitio. Y en el noventa y nueve coma nueve de los casos, siempre suele ser lo segundo. Y yo, últimamente, estoy teniendo días malos cada dos días. Anda, ¿Será que también soy humano y me afectan mis relaciones con el mundo como a cualquier hijo de vecino? Sorprendido me hallo.
Nunca puedes discutir ni pronunciarte en contra de nadie. Pues vaya rollo.
No puedes decir “Mira, esa persona me parece una gilipollas” porque estás en el punto de mira de miles de personas que te están viendo y en el de millones de otras que te descubrirán mañana y, claro, eres un ejemplo a seguir. Recuerdo, cuando viví en Inglaterra, una camiseta que rezaba "I'm not completely worthless, I can be used as a bad example". Pues, más o menos así soy yo unos días, y otros soy un cacho de pan. ¿Cuándo se dará el mundo cuenta que nunca llueve a gusto de todos?
Y yo, llegado este punto, pienso: ‘hostias, qué estrés'.
No estoy forrado. De hecho no hace falta que os cuente la situación económica que tengo, porque es parecida a la de mucha gente. Al menos tengo un curro que me gusta y con unos compañeros de trabajo a los que quiero. ¡Hasta tengo cariño a mi jefe! No os digo más.
No me promulgo por ningún acto social si no siento que realmente quiero APOYAR y dar mi cariño a quien expone su trabajo y se merece mi admiración y ánimo. En cuyo caso, no busco publicitarme a la desesperada, busco dar mi apoyo, calor y ánimo a un compañero/a que expone, seguramente acojonado/a, una obra en la que lleva meses trabajando con toda la ilusión del mundo.
Si me pareces un (o una) gilipollas, descuida, que no tendrás que esperar a que nadie te lo cuente. Si quieres salir de dudas, pregúntame. Ah, y todos nos acabamos enterando de lo que se dice a nuestras espaldas. Si te enteras tú, ¿No me voy a enterar yo? alma cándida...
Cuando trabajo con alguien, no sólo PAGO el TRABAJO que han hecho por mí, sino que trato a la gente con el RESPETO que se merecen e intento que se sepa que lo que hago no lo podría hacer si no fuese con la ayuda de más profesionales. Si yo voy a ganar dinero de algo en lo que te voy a hacer trabajar, tú no vas a ser menos.
No soy ni un Santo, ni un pervertido, ni un falso, ni demasiado bueno, explícito ni, mucho menos, cabrón. Intento ser justo, respetuoso, consecuente y divertirme.
Tengo un pasado lleno de cosas malas y buenas pero tú, que lees eso, no eres menos. Créeme.
No nos distingue nada, todos somos hijos de una madre y acabaremos six feet under, sooner or later.
Así que, vida, deja de tocarme las narices y déjame disfrutarte un poco. Que ya nos lo vamos mereciendo.
Tengo tanta fuerza que podría mover una montaña con un brazo y me alegra POR FIN saber que este año podré dejar de contenerla.
Qué ganas de sacar el disco para que me entendáis.
De momento, it all falls down… después … espero que EL MUNDO.
Si os sentís identificados/as, por favor, no dejéis de uniros a esta piña. Merece la pena.
Besos de vuestro amigo.
Ryk.
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