Ocho años esperando a que Nick Carter (el rubito de los Backstreet Boys) saque su segundo disco en solitario y cuando, por fin, tras ocho años de espera desde ese genial “Now or Never”, el disco resulta ser una soberana mierda. Y menos mal que lo he escuchando antes de comprarlo porque, si me llego a gastar los 25 € que pedían por el disco en su web me corto las venas con un pistacho. He dicho.
Tiene un par de cancioncillas que bueno, que sí, que psé pero bah… no se luce, sólo intenta salir del paso con ritmos predecibles, melodías más bien básicas e imitando descarada y sosamene a Bryan Adams (cosa que se le da muy bien) pero bueno, Nick, qué sosez por dios. ¿Ocho años para esto? Seguramente tengas el mismo A&R en tu discográfica que Christina Aguilera con Bionic porque, madre del amor hermoso…
Salvo “I´m Taking off” y “Addicted” pero por salvar algo del disco. Como diría Rosa de España en O.T.1 “¡Sarvo a la Vero!”. Que, por cierto, ¿Qué ha sido de esta chica?.
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