“Voy a destrozar tu recuerdo en pedacitos de papel y luego voy a soplar sobre ellos para que se confundan con el cielo. Y tengo que dejar de hacer estupideces cuando salgo a pasear. Tengo que llevar paraguas cuando llueve y no saltar en cada charco como cuando estabas tú, tú.”
Estoy currando. Me tomo un minuto de desconexión para mirar por la ventana pese a que me da miedo currar entre nubes. Lo necesitaba –el minuto de relax, no trabajar entre nubes, aunque no diste demasiado mi estado actual. En mi ordenador coexisten alrededor de nueve exploradores de internet, tres hojas Excel y dos correos en Outlook sin responder, amén de taitantos más sin leer. No se pegan, se llevan bien entre ellos. Pero me miran con expresión desafiante y, en ocasiones, hasta me dan un poco de mal rollo. Según el día cambian de color, hoy están grises.
“Si supieras cuánto tiempo gasto al día para no pensar en ti. Si supieras cuánto daño me hace tu sonrisa en mi cabeza”
Me da igual: Hace sol. Estoy de un gilipollas que no me soporto. Necesito algún tipo de pastilla, polvo a destiempo, canción alegre o plan brutal de fin de semana con amigos en el que me agarre tal ciego que se me olvide hasta mi nombre. J me acaba de pasar “fucking perfect” de P!nk y, pese a que ha ayudado, no ha surtido el efecto deseado. Y no me parecen horas de beber, ciertamente. Que alguien me chute un poco de realidad de una buena colleja.
“Y ahora que sé que no intereso a tus caricias, cómo puedo demostrarle a tu ironía que mi vida sin tus huesos era infierno. Y yo, y yo aún estoy colgado de aquel día que miraste atrás y luego tú, sin un quiebro en tu voz, me dijiste adiós. Adiós.”
A ver si, por tamaño reseteo de mi tontuna, se me cuela el recuerdo de nuestra última noche en algún bolsillo de algún pantalón viejo y ahí se queda, hasta que la lavadora, en uno de tantos centrifugados, lo destroce y nunca más aporree la puerta de mi cordura. Quiero olvidarlo todo, quiero olvidarte. No estoy mal, no estoy triste, no estoy deprimido pero sí estoy harto de este puto bucle que nos llevamos trayendo meses…. Anda échame un cable. ¿Quieres? Supongo que, en cierto modo, ya lo estás haciendo.
“Todavía gasto tiempo tratando de inventar la manera de quitarle el polvo a la oscuridad.”
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