miércoles, 13 de octubre de 2010

Las pastillas... del Jorge.

Anoche me dolía la espalda (como viene siendo habitual últimamente) y me tomé un Lexatín porque, debido a una contractura que tengo del tamaño de un pomelo, me cuesta dormir. Mi doctora de cabecera me ha me ha recetado Lexatín y no algún otro tipo de anti inflamatorio porque dice que, al ser una contractura por estrés laboral, me tomo el Lexatín y punto pelota (y yo chitón). Con lo cual, me ha recetado un Lexatín para dormir y otro por la mañana nada más levantarme (que me tomo al llegar a la oficina, ya que vengo en moto y no me quiero dejar los dientes por el camino quedándome dormido al volante). Total, a media mañana me seguía doliendo el cuello tantísimo que una compañera, al verme retorciéndome del dolor y basándose en su propia experiencia, me recomendó bajar al servicio médico porque, allí, tienen una luz que da calor y nosequé que te hacen y sales como nuevo. Total, que para allá que me fui. Vamos, que me dicen que me van a arreglar el cuello con un tacto rectal y, con todo lo que me dolía, me resigno y tiro pallá (no quiero bromitas con el tacto rectal, es una prueba que carece de tacto y me ha contado la hermana del hermano de una amiga que duele mucho).

Según entro por la puerta del servicio médico, la doctora –majísima, enjoyadísima y divinísima de la muerte- me intenta encestar un Myolastán en la boca como quien le tira un panchito a un elefante en el circo, con la esperanza de que lo pillase al vuelo y lo engullese, todo a la vez.
               
-          Eeh, para el carro fiera. Que me estoy tomando Lexatines y esto me parece mucha mezcla.
-           Qué va. ¡No pasa nada! –con un acento un tanto Bob-Marleyesco.
-           Bueno, me tomaré solamente medio.
-           Vale, Mega, pasa por aquí y te pongo unas radio frecuencias (y patatín y patatán  y patatín-ponpán) que, total, te echas una siestecita de veinte minutos mientras te termo-chusto y como nuevo.

Ya he vuelto al puesto de trabajo y estoy dopado. Me siento como Bebe, Antonio Flores –cuando estaba vivo-, Bob Marley -cuando idem- y Amy Whinehouse juntos en el cuerpo de Maria Jimenez cantando aquello de "Yo que soy tan guapa y tan lista, yo que me merezco un príncipe, un destista..." ¡¡Moooola!!. Ahora estoy currando con un dragón verde de, aproximadamente, setenta centímetros de alto y super majo sentado en mi regazo. De hecho, mientras escribo esto, le estoy acariciando la espaldita, tiene un ala más grande que otra. ¡Qué rico! Estoy intentando hacerle una foto para subirla al diario y que lo veáis pero no se deja el muy jodido, se evapora y regresa cuando apago la cámara. El muy cabroncete.

                El día de hoy es un homenaje a las Pastillas de la Concha, de la Niña Repelente. ¡Cuánta sabiduría!

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