martes, 19 de octubre de 2010

A Coral Segovia


Hay que conocerla DE VERDAD. Y menos intentar hacer leña de un árbol que tampoco tiene por qué estar caído.

Antes de nada, quiero dejar claro que, más allá de cualquier especulación, NO SACO NADA DE ESTO (no estoy en este programa cobrando XD) y no tengo amistad con Coral Segovia, aunque la haya tenido durante años. Y puedo decir que la conozco y, pese a que ya no somos amigos ni mantenemos contacto, me duele mucho ver todo por lo que está pasando. Me parece fuerte todo esto, no deberíamos olvidar que TODOS somos personas, tanto Diges como Coral como los eurofans y, si me apuras, hasta los fans de Rebelde Way pasando por los de Tokio Hotel, todos somos personas y por lo tanto debemos tratarnos como tales. Y eso va para Coral, pero también para vosotros (y me incluyo, ¿Eh? Que yo tampoco soy un santo).

Ahora os cuento:

Coral y yo nos conocimos en el casting del Festival de Benidorm que ella ganó con “Maldito Corazón”. Yo estaba aburrido después de una mini-actuación que teníamos y, mientras  esperaba a que me llamasen para una sesión de fotos y, creo recordar, una entrevista a cámara (la verdad es que ya ni recuerdo bien los detalles, se nota que marcó mi vida, [….]) me dejaron en una sala esperando. Como me aburría, me sentaron con más cantantes, la verdad es que no me cayó bien ninguno (especialito que es uno….) y me cambié a otro sofá en el que sólo había una chica: Coral. Aunque yo ni flower de quién era. Vestía de blanco y sin sus, archi-conocidas, extensiones; yo con mis pintas de raperillo de por aquel entonces (todos tenemos un pasado, no preguntéis que no quiero tener que responder). La conversación no pudo ser más “de ascensor”:

-         Hola.
-         Hola, soy Ryk ¿Y tú?
-         Coral.
-         Ah pues ¡Mira qué bien! -Yo, ni idea de quién era.
-         ¿Has cantado ya? – pregunté.
-         Sí, ahora estoy esperando a la entrevista, ¿Y tú?
-         Igual. ¿Qué has cantado?
-         Una canción que se llama “Maldito corazón” –silencio incómodo y, al ver que no conocía el tema, me cantó el estribillo casi susurrando, la verdad es que no me enteré de mucho pero se adivinaba una voz muy, muy bonita.
-         Mola, y ¿has hecho algo más en la música?
-         Sí, saqué un disco.
-         Ala, ¡Qué bien! y ¿Qué tal te fue?
-         Bueno – sonríe, silencio incómodo y gestito de niña buena-.
-         […]

Seguimos hablando, descubrimos que los dos veníamos de Madrid y, tras un rato de risas, nos dimos los teléfonos sin más. Cuando llegué a mi casa le comenté a mi compañero de piso que había conocido a una chica muy maja, que se llamaba Coral y que blablablabla. Cuando pronuncié el nombre de CORAL mi compañero de piso flipó, se quedó petrificado y me enseñó su primer disco y me dijo “¿Es esta? ¿Es esta? ¿Es esta? ¿Es esta? ¿ES E-S-T-A?”, a lo que yo contesté “Sí, ¿Por?” y él se puso a gritar enfervorizado. He de reconocer que yo sólo había escuchado un par de veces su trabajo y, pese a que reconozco que tiene un vozarrón, nunca he sido fan suyo. Pero acabé siéndolo de ella. Aunque, de la portada de aquel disco, en la que parecía una transexual por operar, y la niña guapa rollo ibicenco que conocí en Benidorm, habían varios kilómetros de diferencia. Personalmente opino que el tiempo ha sido muy generoso con ella y con su imagen, pero eso es una opinión de alguien no tiene ni puta idea de estilismos. Podéis discutírmelo cuanto queráis, de otras cosas puede que sepa más que muchos pero de estilismos, ni papa.

     Al rato llamé por teléfono a su casa y le dije “Ya sé quién eres...”, y ella se meó de la risa por teléfono -literalmente no, está claro, o eso quiero pensar-.
    
     Después de eso, se sucedieron interminables conversaciones telefónicas y, posteriormente, en persona. Tal fue el punto de nuestra amistad que terminamos quedando día sí, día también. Hoy en mi casa, al día siguiente en la suya, amigos comunes, días de piscina juntos, viajes, cumpleaños, celebraciones especiales… Sólo daros el detalle de que fue en mi casa donde vio por primera vez su video clip de “Más allá de ti” y “Deshojando madrugadas” (que nunca vería la luz). Aquella tarde, ella vino a mi casa en transporte público, ¿Qué fuerte verdad? Una persona normal, con ilusiones por estrenar un trabajo nuevo que se va a casa de un amigo para verlo con él y que pilla un bus. Bueno, vaya divorra tonta que tiene que ser (!!). Cuando vimos el video, hasta se descalzó y subió los pies en mi sofá (los dos, ¡flipad!) y me miraba y decía “¿Te gusta?”(refiriéndose al videoclip, no al hecho de que subiese sus pies en mi sofá – cosa que me daba igual). Yo, evidentemente, le contesté “Tía, tienes que llegar lejos ¡ya!”. Creo que hasta bebimos coca-cola light, agua y cenamos una pizza a medias. Creo que las divas toman Moët y caviar. Ella comió pizza y patatas fritas como cualquier otr@ que hubiese estado en casa aquella tarde.

Os preguntaréis “Vale, y si eras tan amigo suyo y ahora no lo eres. ¿Qué os pasó?”.

Yo, simplemente, he llegado a la conclusión de que Coral es una persona muy sensible y, de tan buena que es, tonta y blanco fácil para malas intenciones ¿Conclusión? ¿Cómo evitar esto? Defenderse atacando. No es la mejor solución, pero es un mecanismo de defensa como cualquier otro. Poneos en su lugar: tiene casi 40 años (no sé si los ha cumplido ya pero, cierto es que en persona no le echas ni 33) y, pese a que tiene una voz espectacular –algo innegable-, aún no ha encontrado su huequito en el mundo de la música. Ha apostado con SU VIDA por ello lo cual, a mi entender, es un órdago interesante. Empezó con su madre (Bebe Palmer) de un lado para otro cantando en todas partes: hizo programas de televisión, entrevistas en radios, actuaciones en teatros, en todo tipo de salas, en todas partes… se fue a Estados Unidos (solita ella, sin nadie más, que hay que tenerlos cuadrados para hacer eso hoy en día) y grabó un proyecto brutal y justo, antes de sacarlo, “zas”: fusión de discográficas y “Bonita, a tu casa”.

Luego con Sony Music: editan su primer disco homónimo -producido por los entonces archiconocidísimos, e indiscutiblemente buenos, Pumpin’ Dolls- que, desde mi punto de vista, fue su mejor trabajo. Aparencen “Las Ketchup” con el “Aserejé” y eclipsan su presencia en la discográfica, así que nada. Carta de libertad y “Bonita, a tu casa”.

Después de eso, se presentó al Festival de Benidorm y ganó – que fue cuando nos conocimos. Segundo disco de estudio editado: “Deshojando madrugadas”. Algún que otro tema mola, el disco es un poco patraña (repito, mi opinión) pero su voz lo salva. El disco estuvo compuesto por David Santiesteban y Marco Detonni (entre otros). Marco, venia de componer el “Diles” de Malú así que, como compositor, era bueno y, la verdad, bastante majo al trato. Rescataría temas de ese LP como, por ejemplo, “El mar de tu alma” (una de las favoritas de Coral), “Más alá de ti” (el single donde Coral se luce como ya iba siendo hora), “Maldito corazón”, “Amar es algo más” y varios temas de relleno que le hicieron grabar a matacaballo en casa de uno de sus productores que paso de nombrar. Algo que tiene que animar muchísimo a cualquier cantante… La promoción que recibió, desde mi punto de vista, fue un poco triste… muchos días me llamaba y me decía “Tío, estoy de promo en las Palmas con un disco que no está ni en las tiendas y tengo que decir en antena el nombre y la dirección de la tienda que tiene copias del disco. Me da hasta vergüenza. ¿Esta noche quedamos para cenar en el centro y nos echamos unas risas? que falta me hace…”… total, terminó a palos con su discográfica, productores, etc, etc…. Porque sólo quería trabajar cantando, sin que la mareasen y dedicarse a ello. Puede que sus maneras no sean las más correctas pero es así. Tan simple como eso, sólo quería cantar. Acabó pasando de ese disco, quemada, tratada como si fuese tontita cuando no se lo merecía… eso quemaría a cualquier persona. Y no me digáis que no, porque seguro que si vuestro jefe en vuestro curro tirase todas vuestras ilusiones por el suelo y miccionase sobre ellas, puta gracia os haría. Estaréis conmigo.

Y ni que decir tiene de la etapa “Todo está en tu mente” y “En una vida”. Ambas canciones están genial (sobre todo en una vida) pero, desde mi humilde opinión, no se está rodeando de gente que realmente quieran lo mejor para ella. Sólo le meten pajaritos en la cabeza.

     Yo perdí el contacto con ella por su fuerte carácter, también hubo algún que otro liante entre tanto pero bueno, como en toda pandilla: uno nunca le agrada a todo el mundo (bueno, tampoco lo intenta a estas alturas de la película). Ahí os doy la razón. Pero entiendo que tiene ese carácter porque tiene tantas ganas de ser feliz, de hacer feliz a la gente y de cantar que no le caben en el pecho. Yo creo que sí, que a veces puede ser un poco brusca, que ha terminado a palos con todo el mundo con el que ha estado en su vida (incluido yo) pero también defiendo que, si no te cae bien, pasa de ella. No la humilléis, no la hundáis, no la insultéis y no la ataquéis porque vosotros vais a vuestra casa y os olvidáis del tema pero, pensad en un insulto de una persona que no te aguanta y multiplicadlo por cincuenta mil. No me gustaría nada estar en su lugar. Tiene que ser duro y sé de muy buena tinta que ahora anda de capa caída. Y me da rabia no poder tomar un simple café con ella y preguntarle “A ver, tía, ¿Qué ha pasado?, ¿Cómo te encuentras?”

Además que no es mala persona, en serio. Yo me quedo con horas y horas de risas, con viajes juntos a Galicia en bus comiendo patatas fritas y mirando las montañas. Con charlas hasta las 3 de la mañana en el templo de Debod. Con mil cenas con amigos entre risas. Con el día que me cantó cumpleaños feliz acapella en mi casa y mis invitados fliparon. Con el día que me llamó llorando porque un chico le había roto el corazón (que ella tiene tanto corazón como todos). Con el día que tuve un problemón personal y fue la única persona que, sin pensárselo dos veces, dijo “No te preocupes, vamos juntos y no te dejaré solo en ningún momento (y así hizo)”. Con un concierto que dio en una pequeña sala en la que no hacía más que mirarme y hacerme caras de boba.  Con una vez que la reconocieron por la calle y se puso roja como un tomate y no sabía dónde meterse. Con la vez que se murió una gatita que tenía y no paró hasta que tuvo una sepultura digna y fue con su mascota al fin del mundo para intentar salvarla antes de que muriese. Con un viaje a la playa improvisado hablando por un paseo marítimo de Valencia haciendo planes de futuro. Con mil fotos juntos. Con mil videos y con millones de buenos recuerdos… Me quedo con eso y más que me guardo. Porque, por encima de todo, somos humanos.

Coral, tienes que tranquilizarte y simplemente ser tú. Yo creo firmemente que si la gente te conociese como te he conocido yo serías una verdadera diva. Te seguiría todo el mundo y se partirían de la risa contigo y les tocarías el corazón con tu humildad y sensibilidad. He intentado odiarte y olvidarme de ti pero mira, creo que mereces la pena y que en momentos como este, la gente que ha recibido cosas buenas de ti ha de devolverte la jugada.

     Se tú misma y déjate querer. Baja las barreras de tu corazón que no todo el mundo es malo y verás que todo cambia para bien.

Y a vosotros que leéis esto os digo: entiendo que la odiéis, si no podéis ver más allá y queréis discutir y hundirla creo que malgastáis vuestras fuerzas pudiendo hacer algo más productivo. Y si no, pues simplemente dadle la oportunidad de ser ella misma, os sorprendería increíblemente, os lo digo yo. Que flipé con ella.

Espero que esto haya servido de algo como, también, espero que alguna multinacional la eleve a donde tiene que estar, que es en lo más alto y no pasándolo mal por malos entendidos y minudeces.
    
         Sed felices y tranquilitos…. Viviréis más.

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