miércoles, 27 de julio de 2011

Descansa en paz, Marcos.

Ayer me enteré que en el gimnasio al que normalmente solía ir cuando me cortaba el pelo en la peluquería de una amiga, se produjo un tiroteo, crimen pasional y ha muerto un chico. Parece mentira que estas cosas puedan seguir sucediéndose a estas alturas de la película. ¿Estamos locos o qué?

Todo suceció en el Holiday Gym de la calle Príncipe de Vergara, situado en la parada de metro de Colombia.

Llevo años entrenando en la cadena Holiday Gym y nunca ha pasado nada así. Es una cadena que es económica, de calidad media y precio asequible (es mi opinión) en la que he entrenado muchos años y en la que he conocido a muchísima gente interesante. Gente que, a día de hoy, conservo en mi vida.

No voy a contar nada de lo que no se haya hablado ya, sólo comentar que yo aún no doy crédito.

El complejo consta de tres plantas. La tercera se encuentra a nivel de calle y las otras dos, hacia abajo. En la entreplanta están los vestuarios. Según bajas las escaleras, una vez has pasado los tornos de la entrada, te topas con una máquina de coca cola, Powerades y suplementos varios a la izquierda y, a la derecha, entras a los vestuarios masculinos.  Si andas cinco metros más, están los femeninos y al final de dicho pasillo, la piscina. Creo que es así, porque nunca he usado esa piscina. Sólo entrenaba, corría en las cintas y me iba para casa.

Los vestuarios son relativamente viejos pese a que se han reformado recientemente. Las duchas y la sauna son nuevas pero el suelo y las taquillas son las mismas de siempre.

Al parecer, se trataba de una pareja de dos chicos que habían roto. Un Guardia Civil de 45 años y Marcos, un monitor de gimnasio de 28.  

Alrededor de las cuatro y media de la tarde, el Guardia Civil se presentó allí y bajó a buscar a Marcos, el cual se encontraba en los vestuarios. Iba armado con dos pistolas. Digo esto, porque he leído que una podría haber sido de Marcos y no, finalmente han confirmado que las dos están a nombre del presunto asesino.

Se conoce que discutieron porque no llevaría bien la ruptura y mucho menos que Marcos hubiese re-hecho su vida con otra persona. La cual no sé si estaba entrenando en la planta de arriba o a punto de llegar pero no me gustaría nada estar en su pellejo. Desde aquí, mi más sentido pésame a su pareja, familia y amigos.

Pues bien, este individuo,  (presunto) asesino y enfermo mental, (presuntamente) disparó cinco veces contra el torso de Marcos y una en su cabeza. Evidentemente Marcos se intentaría zafar, pedir ayuda o qué sé yo pero fue inútil. Murió allí.

Seguidamente, el presunto asesino, se pegó un tiro en la cabeza aunque no consiguió quitarse la vida porque, minutos después de eso, el Samur conseguiría estabilizarle y desplazarle al Hospital Gregorio Marañón (entre las estaciones de metro de O’Donnell y Sainz de Baranda, por si os apetece llevarle flores y bombones para desearle una pronta recuperación…).

Se dice que siempre que se cuentan estas cosas hay que añadir “presunto” o “presuntamente” ante cualquier definición ya que no puedo pronunciarme. El caso es que está claro que Marcos no va llegar a cumplir los 29 años. Su pareja tendrá que ir a terapia para superar que le asesinasen a escasos metros suyos. Tendrá, también, que dar gracias porque el presunto asesino no hubiese pensado en acabar con los dos por el mismo precio. La gente que se encontraba en el vestuario que presenció todo de primera mano estarán con un Lexatín (como mínimo) debajo de la lengua y aún tendrán susto para unos cuantos meses. La cadena Holiday Gym estará a-lu-ci-nan-do. Los socios de ese gimnasio irán acojonados a entrenar. La familia de Marcos estará en estado de shock y no es para menos.

Y yo, que tuve el placer de conocerle, os digo que Marcos era un tío alegre, dicharachero, cercano y un verdadero profesional. Y esto, para mí, no es algo que se haya dado presuntamente. Como socio de ese gimnasio, siempre me trató con respeto y educación y los amigos en común que tenemos siempre me han dicho que era estar con él un rato y morirse de la risa.

Marcos, siento que te haya pasado todo esto. Me contaron que te ibas con tu nueva pareja a Barcelona de vacaciones en agosto y que estabas muy ilusionado. Justo igual que yo, ilusionado por ir a Barcelona (pero sin pareja y con amigos). Estoy seguro que estás en la oraciones de todos nosotros y de mucha gente.  Yo, me daré un baño y me tomaré una cerveza a tu salud y desearte, donde quiera que estés, que descanses en paz.

Desde aquí mi más sentido pésame a sus familiares y amigos.

Una pena, una verdadera pena.


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