Otra prueba más de que la estupidez es billones de veces más interesante que la inteligencia. La inteligencia, la objetividad, tienen límites… la estupidez NO.
Hoy descubrí en un banco algo que me hizo pensar “Macho, ¿Dónde cojones te has metido todos estos años? Anda que no saber cómo diferenciar a un Pez transgénico más grande que el sol, que gira en torno del planeta Mickey en la constelación Goofy y, todo ello, presidido por la mirada indiferente de Gato. Madre mía. Y yo me pregunto: ¿Qué mierda se metió el pobre infeliz que sufrío semejante destello de luz y de creatividad para llegar a esto? Por dios que me lo presenten que me tengo que ir de fiesta con él y sus tres mejores amigos imaginarios.
El fin de la raza humana está cerca, yo ya lo avisé.
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