Shakira tiene varias frases triunfales en sus canciones que me han impactado (bueno, Shakira y Marilyn Manson pero, en este caso hablo de ella). Una gran verdad que, aún a día de hoy, me aplico es “Siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo”. Y yo, quiero comenzar mi post de hoy haciendo acopio de humildad.
Soy un bocas, un patoso, demasiado graciosillo y muchas, por no decir todas, las veces que abro la boca u ofendo a alguien o meto la pata o parece que me río de alguien… y la culpa la tiene este tonito que tengo muchas veces al hablar (mezclado con mis quince kilos de ironía y sarcasmo) que uno nunca sabe si estoy riendo contigo o de ti. Normalmente suele ser contigo, cuando es “de ti” lo suelo hacer saber con la suficiente explicitud para que no haya lugar a dudas. Aún así las hay y, bueno, yo no puedo hacer más. El caso es que tengo grandes y duraderas amistades en mi vida así que mal, mal, lo que se dice mal, no debo de estar haciéndolo.
Y si, a todo esto, le sumas que el sentido del tacto lo tengo conectado directamente con el orto y tengo la virtud de decir lo último que se tendría que decir en cada momento pues… suma y sigue.
Ahora bien. Hay una chica en mi empresa que, no es que sea bocas, no. Es que es una fabrica exportadora a Taiwán de boca-chanclas mitad ‘Fresita’ de Gran Hermano, mitad Regina Do Santos (me encanta poner un poco de Regina en cada comparación que hago, aunque no pegue ni con mocos) y el resto pues, un poco prota de Saw y mujer del malo de la película.
La tía, encima, va con la mejor de sus intenciones pero es que no es normal. El otro día saqué una coca cola de la máquina de refrescos y se enfadó conmigo porque dice que le copio. Que si ella piensa que quiere una coca cola, aparezco yo y me la tomo (!!!!!!). A una compañera, que es pelirroja, sin venir a cuento le dijo “¿Se metían mucho contigo en el cole cuando eras pequeña por el color de tu pelo?” (!!!!!!!!!!!!!!!) y así mil.
La primera vez que hablé con ella, pensó que yo era el profe de inglés (porque me había escuchado hablando con Katherine – la profesora de inglés de la empresa y nativa australiana) y, al ver que no le gustaba su acento al escucharse, se puso a llorar, enfurruñadísima ella casi llegando a metamorfosearse en Super Goku o algo, de la impotencia que le dio.
Yo no sé si me cae bien o mal pero, desde luego, ha conseguido dejar huella en mi vida y para ella va dedicada esta entrada.
Esta tarde toca volver a grabar al estudio, creo que regrabaremos alguna de las primeras. O “Por esta vez” (que quiero sacar como single, pero ya veremos) o “Esto terminó” (la única canción que metería en mi disco sin haber sido compuesta por mí, me gusta mucho). Pero, bueno, lo mismo terminaremos haciendo alguna nueva o pasando la tarde de risas. El caso es que se me (nos) echa el tiempo encima y quiero llegar a la fecha que me he propuesto y hay mucho trabajo que hacer J.
Que tengáis un finde morrocotudo todos y todas, sin excepción. Que hoy me siento generoso.
A mí A me mola un montón
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