Anoche llegué a casa de trabajar a las ocho de la madrugada. Y digo las ocho de la madrugada porque ya, con tantas horas que hacía que había salido de casa, no conseguía diferenciar entre noche, día, cansancio, hambre, sed o cualquier otra función básica de mi organismo. En contra de mi voluntad y por un pulso de la vida, me tuve que ir a Ikea (aunque he de reconocer que siempre me lo paso bien y que hasta desconecté un rato del estrés que vengo sufriendo desde hace unos mesecillos) y regresé a las diez y pico de la noche (del día siguiente, por lo menos). Caí, hice un par de llamadas, tiré el móvil y no me acuerdo de más.
Hoy estoy bien, que falta me hacía pero, madre del amor hermoso, vaya rachita.
J se ha ido de viaje. No puedo revelar ni a dónde, ni con quién pero, el caso es que no regresará hasta el sábado. Yo me voy a pasar el fin de semana a Ermua-Bilbao-San Sebastián con la Brujji y quien se apunte así que, ya hasta la semana que viene, no continuaré grabando más temas.
Los dos siguientes que grabaré serán en inglés también. No en la línea house-discotequera de “She´s got the music” pero muy buenos también. “Can’t change me” y “I want it all” que, junto con las demás que ya tengo escritas y grabadas (no todas) ya van dando forma al disco en solitario que quiero hacer. La idea es que medio disco sea en español y la otra mitad en inglés. Pensaré algún concepto y nombre que lo explique, justifique y contextualice. Pero vamos, que ‘ande yo caliente, ríase la gente’.
Pues eso, un día más para el fin de semana. Sin más.
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